Salvemos Sanxenxo

19 fevereiro 2007

Artigos e Opinión

  • La Ley de Protección del Litoral
Los refranes son sentencias de la sabiduría popular que todos aprendimos de boca de nuestros mayores. Eran sentencias que hábilmente se adaptan a cualquier situación para resumirla a modo de recordatorio.

En el caso de Ley de Protección del Litoral, yo apostaría? A grandes males grandes soluciones?

El mal de la falta de planeamiento racional, el mal de la desprotección de nuestro paisaje, el mal de la ignorancia por lo que culturalmente perdemos , el mal porque una vez consumada la destrucción es irreversible, el mal por destrucciones tan vergonzosas como las que lunes a lunes denunciamos desde estos artículos, digo, el mal es tan malo, que? no hay mal que por bien no venga?, y digo bien cuando hablo de la polémica Ley de Protección del Litoral que ha sido una manera de atajar la destrucción de nuestra costa que se venía encima a plazo inmediato, ya tan sólo con las construcciones en vista para ya, para tan sólo este año en curso.

Lamento que la ley no pueda amparar la destrucción de los cascos antiguos marineros no protegidos cuyas carismáticas construcciones caen bajo la implacable piqueta o se adulteran con plantas añadidas sin mucho criterio.

Creo ha sido suficiente el mal ejemplo del Mediterráneo, donde espacios singulares como la Manga del Mar Menor se han destrozado ya hace años con moles de cemento que desfiguraron y anularon para siempre su singularidad, o como espacios naturales de Canarias que podían ser espacios protegidos y no haber renunciado a un turismo de calidad, a un turismo que no obligaría a vender las plazas de hotel a precio de saldo a un turismo que viene de casa con todo el gasto hecho y no deja ni el dinero del periódico.

Por otro lado, creo que la redacción y aplicación de la Ley de Protección del Litoral en época preelectoral es una valentía por parte de la Consellería de Política Territorial digna de alabanza por su compromiso firme con el futuro.

Es una realidad el aumento día a día de la concienciación y del clamor popular contra la destrucción de nuestra cultura construida y nuestro paisaje; los foros de Internet, cartas al director de los periódicos e incluso manifestaciones populares en algunos municipios son un claro ejemplo; en unas circunstancias así, la Administración no puede encogerse de hombros y mirar para otro lado, debe actuar cautelarmente y evitar la destrucción total de nuestro territorio.

Por MARÍA LUISA GARCÍA GIL

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